miércoles, 20 de septiembre de 2017


APRENDE A MANEJAR CRISIS PERSONALES EN EL TRABAJO

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Seguramente has sentido ese nudo en la garganta que te sube desde el estómago y que te impulsa a llorar mientras estás en una junta o en la oficina, cuando te acuerdas de ese problema que estás enfrentando en casa.

El asunto no es menor, porque van varios días ya que traes cargando esa situación que te oprime el pecho y que no te deja ser el mismo colaborador productivo de siempre.

Y es que separar la vida personal y la laboral es difícil. "Los problemas de la casa, en la casa, y los de la oficina, en la oficina" reza un dicho antiguo, pero es casi una utopía.

Ya sea un divorcio, la muerte de un ser querido, una enfermedad propia o de algún cercano, o problemas económicos. Cualquiera de estas situaciones se presentan y nos vuelven vulnerables ante las circunstancias.

¿Cómo lograr que tu trabajo no salga dañado? Los especialistas coinciden en que es necesario hablarlo, con tu jefe o con tus colaboradores, porque lo primero que tienes que reconocer es que necesitas ayuda.

"Tenemos que ser capaces de reconocer que no somos súper hombres ni súper mujeres y que eventualmente necesitamos reconocer que necesitamos el apoyo de los que nos rodean", aseguran los especialistas.

Contar lo que pasó

Ahora bien, llegarás con tu jefe y le explicarás que te estás divorciando, que alguien cercano está enfermo o cualquier crisis personal que te esté afectando. Y es aquí donde lo mejor será tener claro en qué aspectos y de qué manera vas a necesitar este apoyo por parte de tus colaboradores. "Necesito que me apoyes cubriendo esta junta por mí"; "Tendré que salir temprano así que te agradecería mucho si pudieras tomar las llamadas". Ten claro qué es lo que ellos pueden hacer por ti.

Esta plática tendrá que ser concisa y breve. No necesitas contar detalles de tu situación personal, porque esto puede llegar a incomodar a tu interlocutor o impulsará a que la gente opine sobre tu vida privada, y quizá no es lo que deseas en este momento.

Lo que cuesta

En estos momentos difíciles tienes que tomar en cuenta que tu productividad se verá mermada y que resolver el conflicto te va a costar, ya sea dinero, tiempo, energía, o cualquier otro insumo, así que hoy mucho más que nunca tienes que estar consciente de que no puedes prometer cosas que no vas a cumplir.

"Cuando yo prometo algo, hay una expectativa por parte del otro hacia ti. Así que lo mejor es dimensionar el alcance de las promesas porque lo mejor es honrar la palabra", explica Eva Denaday,coach organizacional de Q Internacional. Sí, seguramente será penoso tener que decir que no puedes asistir a esa junta, o que no podrás entregar la presentación extra que ya te habían encargado, pero será mejor que digas que no a tiempo para que se puedan buscar otras alternativas para solucionarlo.

FUENTE:Mariana F. Maldonado- EL UNIVERSAL