miércoles, 20 de septiembre de 2017


El poder curativo del perdón.

perdon

Los seres humanos, somos el único ser del planeta tierra con la capacidad de razonar. Es así que asociamos personas, situaciones y emociones, que nos llevan a crear lazos afectivos y sentimentales con otros seres e incluso objetos.

En algunas ocasiones los seres humanos experimentamos dolor, resentimiento, odio, y un sin fin de malos sentimientos provenientes del miedo, causados por el ''daño'' de otro ser que nos ha faltado al respeto, nos ha herido o no ha cumplido nuestras expectativas. Esto nos puede causar mucha fatiga, desgaste emocional ,e incluso físico, pues está comprobado que la falta de desprendimiento de un pasado doloroso y no resuelto, puede traer graves consecuencias a nuestra salud, que surgen a partir del estrés al que tenemos sometido nuestro cuerpo y alma por medio del pensamiento.

Cuando ponemos expectativas en una persona y la idealizamos, automáticamente nos estamos condenando a sufrir si esta persona no actúa de la manera en que nosotros lo planeamos. Es imposible gobernar los sentimientos y decisiones de los demás, y hay que recordar que a veces nosotros también ''decepcionamos'', pero no podemos sujetarnos a la voluntad de terceras personas solo para complacerlas; todos somos autónomos e independientes y debemos elegir lo que necesitemos para nuestra vida.

La mayoría de nosotros hemos sido heridos, por ejemplo:
Tu esposa que te dejó por otro, un amigo(a) que se enamoró de la misma persona que tú, una madre irresponsable o demasiado ocupada, abuso sexual, incesto, violencia, etc. Y otras completamente absurdas, sucesos no deseados como: un ser amado asesinado por un conductor ebrio o que manejaba a exceso de velocidad, o una bala perdida, etc. Estas son situaciones que nos parecen injustas y pueden llenarnos de amargura, resentimientos y deseos de venganza.
La intensidad de los sentimientos varía, sin embargo todo se desprende de lo mismo, y sin importar cual sea la situación, albergar estos recuerdos asociados al dolor y al malestar dentro de ti, te harán quedar estancado(a), y probablemente generarán nuevas situaciones y defectos de carácter en tu futuro, y lo peor es que probablemente ni lo tengas en cuenta.

No importa cuánto tiempo haya pasado a partir de la situación que te hizo sufrir, nunca es tarde para perdonar, pues tienes dos opciones:

1.-Seguir reviviendo el pasado una y otra vez, para destruirte de manera lenta pero segura.
2.- Perdonar y olvidar el pasado, para sanar y recuperar tu vida.

La elección es tuya. El ser humano por naturaleza es bueno y feliz, es el ego, y la falta de inteligencia emocional la que nos hace ir por caminos turbios.
Así que si estás pasando por un mal momento, a causa de tus emociones, pregúntate desde donde provienen estos sentimientos, puede ser más lejano de lo que piensas, pero ¿quién mejor que tú para conocerte?.

No importa si es tu padre que te abandonó en la infancia, o un ser querido que te ha herido con su adicción, para movernos hacia delante y volvernos creadores de nuestras vidas, debemos olvidar el pasado y perdonar a cada una de las personas que creemos que nos hirieron, incluidos nosotros mismos.

En un curso sobre milagros se afirmó que ''Toda enfermedad padecida, es el resultado de no haber perdonado'', por lo tanto cada vez que enfermamos, física y mentalmente, debemos buscar a quién es aquel al que debemos perdonar.

El pasado por eso se llama así, porque ya pasó y no forma más parte de nosotros, por lo tanto no podemos cambiarlo, sin embargo hay algo que sí podemos cambiar, y eso es la manera en que nos sentimos acerca del mismo.

Únicamente si soltamos el pasado podremos tomar las riendas del presente y cambiar nuestras vidas. El perdón es la solución para sanar el corazón, encontrar paz interior y hacer a un lado las heridas emocionales. Aún entendiendo esto, a muchos nos cuesta trabajo perdonar pues exigimos justicia y consecuencias para aquellos que nos han ''lastimado'', y perdonar puede parecernos como dejar a alguien sin castigo, y sin culpas, pero hacer lo contrario nos llevará a generar sentimientos de venganza y nunca iremos hacia delante, al contrario nos mantendremos atrapados en un pasado sin fin.

Para perdonar es preciso entender que todos nosotros creamos nuestra realidad constantemente, esto nos llevará a comprender porque suceden ciertas cosas.
Somos parte de una consciencia colectiva que conspira de esta manera para el beneficio y crecimiento de todos al mismo tiempo. Nosotros formamos estos campos colectivos con nuestro pensamiento, acciones y habilidad para perdonar, pues la compasión y voluntad es la única que puede hacernos trascender.

Algo muy importante y bueno que debemos saber, es que no tenemos que ir hacia la persona y decirle que la hemos perdonado, tampoco debemos esperar sus disculpas.
El perdón debe nacer de nosotros, de la intención de sanar y liberarnos para seguir adelante más plenos, libres y felices.

Nuestro trabajo será entonces identificar el origen de nuestro resentimiento, y sobre todo ser conscientes de que en ocasiones las personas no pretenden lastimarnos, solo actúan de la manera que ellos creen correcta, aunque esta pueda diferir de la nuestra.

Medita serenamente a cerca del pasado y abandónalo junto con la negatividad que este pueda traerte. Toma solo lo bueno y desecha el resto, recuerda que cada suceso ocurrido en nuestras vidas tiene sus propósito bien definido, y lo que no nos mata nos hace más fuertes. No permitas que el pasado te destruya.

El perdón te hará libre.

 

Por: Alejandra Portillo Ulloa.